MIS MUJERES POETAS FRENTE AL HORROR
Para mí, Anna Ajmátova y Marina Tsvietáieva fueron una sorpresa de amor. La poesía me condujo a ellas, y al elegir ese camino pude descubrirlas. Por supuesto, León Tolstói llegó mucho antes a fascinarme con sus novelas, con sus cuentos y con sus diarios, en los que se juzga a sí mismo como un asesino moral: alguien que tuvo que comprender la pasión de tener las manos ensangrentadas para poder ser buen escritor. Estas mujeres no tuvieron la misma facilidad que tuvo Tolstói para publicar. Contrariamente a él, amado por el sistema, ellas fueron las perseguidas: las poetas rusas del siglo de plata. Una, orillada al suicidio, de la misma manera que Reinaldo Arenas en la dictadura cubana, antes de morir le dijo a su hijo, en una carta, que, tras la muerte por inanición de su hija y el asesinato de su marido, ya no le quedaban fuerzas para seguir viviendo. Finalmente decide suicidarse, ahorcándose en un bosque helado. No era una poeta común: fue también una mujer que vivió su dese...